Creemos un mundo en el que nadie quede atrás – Corea del Sur
Kyung Seok nunca pensó realmente en las personas con discapacidad hasta que se convirtió en una de ellas. Tras sufrir un accidente cuando tenía veintitantos años, quedó parapléjico y ahora se desplaza en silla de ruedas. Acostumbrado a estudiar, a tocar la guitarra y a divertirse con sus amistades, Kyung Seok intentó reincorporarse a la sociedad, pero pronto descubrió que, para una persona con discapacidad, vivir en su país no solo era difícil, sino que le obligaba a jugarse la vida. Lejos de desanimarse, empezó una nueva vida como activista por los derechos de las personas con discapacidad.

