Un año después del mortal ataque estadounidense a un centro de detención para migrantes gestionado por huzíes en Sada, noroeste de Yemen, no se han realizado progresos apreciables hacia la justicia y la reparación, y las personas que sobrevivieron aún luchan con sus severos traumas físicos y psicológicos. Así lo ha manifestado Amnistía Internacional hoy. La organización había pedido que el ataque lanzado por fuerzas estadounidenses el 28 de abril de 2025, que mató e hirió a decenas de personas migrantes africanas, fuera investigado como un crimen de guerra, y este mes habló una vez más con seis supervivientes del ataque que contaron con detalle los costes humanos que les había supuesto.