Osman Kavala: Esperanza respecto a su país, tranquila desesperanza respecto a sus perspectivas de libertad

Conversación entre el preso de conciencia Osman Kavala y Günal Kurşun, Amnistía Internacional Turquía.

Hace pocas semanas, cuando se acercaba el triste aniversario de los ocho años de su encarcelamiento injusto, fui a visitar a Osman Kavala en el ala de máxima seguridad de la tristemente famosa cárcel de Estambul conocida popularmente como “la mazmorra de Silivri”.

Me senté frente a él en la sala reservada para las visitas de abogados. Nos miramos a través del grueso panel de vidrio con los bordes metálicos oxidados que nos separaba.

En primer lugar, le transmití los saludos particulares de muchos defensores y defensoras de los derechos humanos, y también los saludos colectivos de colegas de muchas organizaciones de la sociedad civil.

“Saluda a todo el mundo de mi parte”, contestó Kavala, con claridad y determinación.

Y así comenzamos una conversación totalmente fluida.

Kavala mantiene las esperanzas sobre el futuro de Turquía; cree que, antes o después, la ley y la conciencia de la opinión pública encontrarán el camino hacia la verdad. Sobre su propio futuro, sin embargo, es menos optimista. “Es difícil esperar que se produzca algún cambio respecto a mí en un futuro próximo”, afirmó.

En la quietud de la habitación, dos sentimientos paralelos: esperanza respecto a su país y una sosegada desesperanza respecto a sus perspectivas de libertad.

Ser testigos de esta injusticia y esta opresión nos hace sentir que todos, no sólo Osman Kavala, estamos presos.

Durante mi visita, la palabra “esperanza”, más que expresar un sentimiento personal fue el concepto de una virtud cívica. Kavala señaló que aún hay una voluntad de convivencia entre segmentos diversos de la sociedad, que no se han roto los lazos de la juventud con el mundo, que, a pesar de todo, las bases jurídicas institucionales todavía no están totalmente arrasadas, y que la tradición de oposición de Turquía no se ha perdido. Incluso durante esta prolongada oscuridad se ha mantenido una cultura de solidaridad.

Sin embargo, tiene una visión menos positiva de su propia situación.

“Lo mío no es una cuestión individual, sino una cuestión que tiene que ver con el Estado de derecho y el derecho a un juicio justo. Mi libertad personal es importante, claro está, pero aquí lo fundamental son las normas probatorias sobre las que se basan las sentencias y la independencia del poder judicial frente a las influencias políticas”, me dice. “Mantener el debate legal dentro del lenguaje del derecho es la contribución más valiosa que podemos hacer a nuestro futuro compartido.”

Sobre el sistema penitenciario en general, señala que los traslados obligatorios “se han convertido en un tipo de tortura tanto para los presos como para sus familias […] Incluso en la época posterior al golpe de 1980, cuando la tortura física era una práctica generalizada, nuestros jueces eran más independientes que hoy.”

Osman Kavala fue detenido en 2017 y, a pesar de que la fiscalía no pudo presentar ninguna prueba que fundamentara los cargos infundados presentados contra él, condenado a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional. A pesar de dos sentencias vinculantes dictadas por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), en las que ordenaba su puesta en libertad inmediata, el Tribunal Supremo de Turquía confirmó la condena a cadena perpetua de Osman Kavala en septiembre de 2023. Los dos recursos que Kavala presentó ante el Tribunal Constitucional, uno tras su sentencia condenatoria y otro tras la confirmación de ésta, siguen pendientes de resolución. 

En 2022, Amnistía Internacional declaro a Osman Kavala preso de conciencia y dejó claro que cada día que pasa entre rejas es una afrenta al concepto de justicia y derechos humanos, unos principios que el Estado turco se ha comprometido a respetar y defender. 

Tres años después, Kavala sigue privado de libertad. Se considera que su caso pone a prueba las obligaciones de Turquía en el marco del sistema del TEDH y a la vez pone en evidencia el propio sistema. El que Turquía persista en no hacer efectivas sentencias claras y vinculantes dice mucho de la postura del sistema judicial turco respecto a sus obligaciones internacionales no sólo en Turquía, sino respecto a otros Estados miembros del Consejo de Europa.

El sábado, decenas de destacadas figuras del periodismo, la cultura, la sociedad civil y la política (incluido el ex presidente Abdullah Gül) transmitieron mensajes expresando su solidaridad con Osman Kavala en el aniversario de su entrada en prisión. El escritor Orhan Pamuk señaló: “Ser testigos de esta injusticia y esta opresión nos hace sentir que todos, no sólo Osman Kavala, estamos presos.”  

Debemos persistir en nuestra búsqueda de la verdad, insistir en el lenguaje del derecho y mantener viva la solidaridad 

Turquía se enfrenta actualmente a un penoso y lento procedimiento de infracción por no acatar la sentencia del TEDH. Mientras tanto, Osman Kavala está privado de libertad, en la soledad de una celda de la mazmorra.

Cuando nos despedimos, Kavala expresó su convicción de que Turquía hallará su camino a través del derecho, la razón y el diálogo, pero es realista sobre cuándo conseguirá su propia libertad: “En la cárcel el tiempo se percibe de forma distinta. Intento que mi esperanza no se base en las hojas del calendario, sino en los principios”, me dice.

Y dentro de estos principios, el derecho a un juicio justo, la sospecha razonable, las medidas proporcionales y la independencia judicial son fundamentales. Pero actualmente en Turquía estos principios se están poniendo a prueba para todo el mundo. Sólo decisiones correctas en casos críticos hoy se traducirán en seguridad legal para toda la ciudadanía mañana.

Antes de regresar a su celda, Osman Kavala me pidió que enviara un saludo a todos los defensores y defensoras de los derechos humanos y todas las personas destituidas en virtud de decretos de excepción tras el golpe fallido de 2016. Su mensaje es más que un saludo. Es un llamamiento a la acción. “Debemos persistir en nuestra búsqueda de la verdad, insistir en el lenguaje del derecho y mantener viva la solidaridad.”

Günal Kurşun, abogado y miembro de la junta directiva de Amnistía Internacional Turquía

Encontrarán la versión ampliada de este artículo en Bianet