El 13 de septiembre, me desperté en el suroeste de Turquía con la noticia de una operación en gran escala dirigida contra organizaciones LGBTI y defensores y defensoras de los derechos humanos en todo el país. Desde entonces, la policía ha detenido al menos a 116 personas en 15 provincias tras redadas en domicilios, recintos y oficinas de organizaciones de defensa de los derechos LGBTI. Al menos 83 personas han sido puestas en prisión preventiva y se han abierto investigaciones penales contra más de 160. Las organizaciones de defensa de los derechos LGBTI han informado sobre denuncias de registros corporales intrusivos sin ropa, insultos y humillaciones, así como reclusión en régimen de aislamiento de personas que defienden los derechos humanos; esta reclusión viola los derechos de estas personas. Hasta ahora se han bloqueado o restringido centenares de cuentas de redes sociales pertenecientes a activistas y organizaciones LGBTI, periodistas, medios de comunicación y otros, además de varios sitios web. Una de las afectadas es la cuenta en X de Amnistía Internacional Turquía.