El Día de San Patricio rendimos homenaje a todo lo que es grande en Irlanda; hoy podemos añadir el apoyo de la ciudadanía irlandesa a un acceso más amplio al aborto.

Hoy, personas de todo el mundo celebran San Patricio y honran lo que significa ser irlandés. La torre Eiffel resplandece en verde en Francia, y en Estados Unidos, el presidente Obama recibe al primer ministro irlandés en la celebración anual en la Casa Blanca.
Como parte de las celebraciones, debemos incluir los avances en cuestiones clave de derechos humanos, porque eso también cuenta en lo que significa ser irlandés.
El pasado mes de mayo, Irlanda se convirtió en el primer país del mundo en introducir por votación popular la plena igualdad en el matrimonio civil para todas las personas, independientemente de su orientación sexual.
Esta victoria fue aplaudida en todo el mundo como un favor de esperanza para quienes luchan por la justicia, la libertad y la igualdad.
Ahora el pueblo irlandés pide que estos mismos principios de igualdad y no discriminación se apliquen a las mujeres y las niñas. En un país con una de las leyes sobre el aborto más restrictivas del mundo, hasta el 87 por ciento de la ciudadanía encuestada recientemente dijo que quería un mayor acceso al aborto.
La encuesta, encargada por Amnistía Internacional en Irlanda y realizada por Red C, demuestra que la ciudadanía irlandesa quiere el cambio por el que Amnistía Internacional lleva haciendo campaña desde que lanzamos nuestra campaña #Noesunadelincuente en junio de 2015.
Sólo hay que mirar los números para ver cómo han cambiado las actitudes hacia el aborto en Irlanda:
El 87 por ciento de las personas encuestadas dijo que quería un acceso más amplio al aborto, un 6 por ciento más que en una encuesta realizada en mayo de 2015, justo antes de que Amnistía presentase#Noesunadelincuente en Irlanda.
El 72 por ciento quiere que se despenalice el aborto, un aumento del 5 por ciento desde mayo de 2015.
El 80 por ciento sabe que las mujeres y niñas tienen el derecho humano a acceder al aborto en ciertas circunstancias, un 10 por ciento más que en mayo de 2015.
El 66 por ciento considera “hipócrita” que la Constitución prohíba el aborto en Irlanda pero permita que las mujeres viajen al extranjero para abortar.
El 72 por ciento cree que obligar a las mujeres a viajar para abortar discrimina injustamente a las mujeres que no tienen recursos para viajar o que no pueden desplazarse; el 55 por ciento califica las leyes sobre el aborto de Irlanda de “crueles e inhumanas”.
El 68 por ciento dice que deberíamos confiar en las mujeres cuando dicen que necesitan un aborto, con independencia de las circunstancias.
Sólo el 5 por ciento se opone al aborto en todas las circunstancias. Aun así, el 34 por ciento de estas personas votaría a favor de derogar la Octava Enmienda a la Constitución de Irlanda, que pone el derecho a la vida del feto a la par del derecho a la vida de la mujer.
Es hora de acabar con el mito de que el aborto es una cuestión “polémica” en Irlanda. O de que, dado que la Octava Enmienda fue votada por la mayoría de la ciudadanía en 1983, la mayoría sigue apoyándola hoy. No es así.
La ciudadanía irlandesa quiere que su Parlamento recién elegido respete los derechos de las mujeres y niñas.
Desde hace más de 20 años, los sucesivos gobiernos irlandeses se niegan a reformar las leyes sobre el aborto de Irlanda, pese a las reiteradas críticas de organismos internacionales de derechos humanos. Ahora, esperemos que el nuevo gobierno de Irlanda escuche.
#Noesunadelincuente es parte de la campaña global de Amnistía Mi Cuerpo Mis Derechos a favor de los derechos sexuales y reproductivos.

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